|
Inhiben
deudas a las microfinancieras
13 ago. 08 – Economista
- Lourdes Contreras
El
alto nivel de endeudamiento que presentan las familias
de México en tarjetas de crédito es un
factor que está inhibiendo actualmente la actividad
crediticia de las instituciones de microfinanzas en
el país.
“Estamos detectando que un amplio número
de personas de clase media-baja, que solicitan un
crédito a una microfinanciera, tiene fuertes
compromisos de pago con los bancos”, comentó Tomás
Carrizales, presidente de la Confederación
de Cooperativas Financieras de la Republica Mexicana
(Cofirem).
Lo sorprendente del caso, destaca, es que se supone
que este tipo de instituciones no atiende al segmento
de bajos ingresos.
El mayor nivel de endeudamiento se da por medio
de créditos de tiendas departamentales y,
sobre todo, de autoservicio, detalló el ejecutivo,
después de su participación en el seminario “Riesgos
crecientes en los mercados financieros”, organizado
por el Programa Nacional de Financiamiento al Micro
Empresario (Pronafim).
Por su parte, Yerom Castro, vicepresidente de instituciones
financieras de la Comisión Nacional Bancaria
y de Valores (CNBV), comentó que existen sectores
de la población en el país en donde
se registra una sobreoferta de créditos, por
lo que se da este tipo de situaciones de usuarios
que tienen créditos vigentes de varias instituciones
financieras a la vez.
Qué hacer
Para evitar el sobreendeudamiento de los usuarios
y la generación de cartera vencida de las
entidades, el funcionario de la CNBV recomendó a
las microfinancieras consultar los datos de las Sociedades
de Información Crediticia antes de otorgar
un préstamo.
Y es que, según mencionó Castro, “el
riesgo de que las microfinancieras registren crecimientos
en su cartera vencida, así como sucede con
los bancos, es latente”.
Explicó que un cliente puede ser “bueno
y pagador”, pero cuando el monto de sus créditos
excede su capacidad de pago, seguramente se convierte
en un usuario deudor. Castro Fritz advirtió que
el crédito es bueno, sin embargo, se vuelve
peligroso si no se usa con prudencia.
lcontreras@eleconomista.com.mx
|